Un recorrido de dos mil doscientos años a lo largo de la historia de la lengua española. Todo comenzó allá por el 218 a.C., cuando a los romanos se les ocurrió poner pie en la Península Ibérica, en el contexto de las guerras contra los cartagineses, y llevaron consigo el latín, la materia prima de nuestra lengua. Pero también debemos tener en cuenta los pueblos que habitaban la Península con anterioridad a la Romanización: iberos, celtas, vascones, colonias fenicias y griegas...
El Imperio Romano sucumbió tras la invasión de los pueblos del norte de Europa, varios de los cuales ingresaron en Hispania, siendo el más importante el de los visigodos, que instauraron un reino que duró unos trescientos años.
Luego ocurrió la invasión de los árabes musulmanes, que ocuparon la Península a lo largo de casi ocho siglos. Durante la ocupación árabe, en el proceso conocido como Reconquista Cristiana, se fueron constituyendo una serie de reinos, dos de los cuales se devinieron en los más importantes: el de Castilla y el de Aragón. En todos estos reinos medievales hispánicos surgieron lenguas derivadas del latín vulgar.
Finalmente se impuso la hegemonía del Reino de Castilla, en lo político, en lo militar y también en lo lingüístico. Por eso es que la lengua de Castilla, el castellano, se oficiliazaría como la lengua del Reino de España y así "castellano" se haría prácticamente sinónimo de "español".
Con la consolidación, a fines del siglo XV, de España como un reino, comenzó su aventura imperial y expansionista.
España conquistó y colonizó América y llevó su lengua y su cultura por regiones extensísimas.
La literatura española a partir del siglo XVI alcanzó renombre y prestigio mundiales.
Y a este derrotero del español peninsular debemos añadirle lo que ocurrió más alla de sus fronteras, con el español en América y la riquísima y variada literatura hispanoamericana.
Es así como hoy el español, con sus casi 600 millones de hablantes, es una de las lenguas más habladas en el mundo.